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¡Bienvenidos a la página Web de Alma de la Tierra!

A menudo nos resulta difícil adaptarnos al ritmo de vida actual tan marcado por la tecnología y ser conscientes, de manera sensible, de nuestras verdaderas necesidades respetando, claro esta, la vida de nuestro planeta.
Nuestras esencias, elaboradas a base de creatividad y siempre en armonía con la naturaleza, facilitan el crecimiento personal ayudándonos a comprender y a superar los problemas que nos surgen a lo largo de la vida.
Tradicionalmente, las flores son consideradas formas de vida, amor y abundancia, poseedoras de propiedades curativas y, todavía hoy, se utilizan en multitud de rituales y celebraciones.
En los años 30, el doctor Edward Bach desarrollo la terapia floral. Actualmente, muchos profesionales y público en general de todo el mundo la practican como medio para alcanzar el equilibrio emocional y transformar nuestras vidas.

 

Nuestra finca

Se encuentra en un valle en La Axarquía, una preciosa región entre el mar y la sierra en el sur de España, en las estribaciones de la Maroma, la montaña más alta de la zona.
Incluso en verano, durante las épocas de máximo calor, cuando el paisaje aparece tostado bajo el sol abrasador, nuestra finca es un oasis de frescor y vegetación ¡hasta podemos escuchar el sonido del agua descendiendo por la colina hasta llegar al rió, más abajo en el valle!
Muchas de las esencias Alma de la Tierra las elaboramos aquí en la misma finca a partir de la gran variedad de plantas silvestres de la zona. Otras las recogemos en terrenos más apartados, o en la misma Alpujarra.
La proximidad del mar mediterráneo, a unos 20 Km., y las montañas, prácticamente a la vuelta de la esquina, hace que tengamos una gran variedad de hábitats y podamos disfrutar de una larga temporada para la elaboración de las esencias.
Este lugar privilegiado lo escogimos principalmente por dos motivos. El primero, porque el terreno llevaba ya algún tiempo abandonado - todavía se ven los restos de los antiguos bancales moriscos - y que nosotros sepamos, no se ha utilizado ningún producto químico en el lugar. El segundo es la abundancia de agua de manantial.

Muchas de nuestras esencias son esencias “vivas”, esto significa que durante el proceso de elaboración no separamos la flor de la planta. Para conseguirlo, tenemos que colocar los recipientes de tal forma que la flor permanezca siempre en su tallo. Es algo complicado, pero el resultado es una esencia potente, con una energía muy fluida y dinámica.
Para otras esencias utilizamos una única flor pues hemos descubierto que algunas flores prefieren este método y de hecho, según los principios de la holografía, cada flor contiene en si misma la gama completa de cualidades energéticas. De hecho, es precisamente así como elaboramos el cistus rosado y hemos podido comprobar como al colocar el recipiente junto a su arbusto, ¡las flores comienzan literalmente a bailar!

 

Calendario anual de elaboración de esencias

Comenzamos el proceso de elaboración en enero, cuando los campos se inundan de nubes de flores blancas y rosadas de los almendros, constituyendo un paisaje espectacular que anuncia la entrada de la primavera. Esta esencia es muy adecuada para encontrar la calma y mantenernos centrados en medio del caos. Es en esta época del año, cuando la naturaleza muestra un verde exuberante y los campos se llenan de brotes de hinojo que surgen de la tierra como cohetes. A mediados de febrero, el aroma de las flores de azahar invade los campos. Esta es una de nuestras esencias favoritas y una de las pocas que tiene sabor.

Según avanza la primavera y los días son cada vez más largos y cálidos, los campos se tiñen de tonalidades multicolores que son una verdadera fiesta para los sentidos. Los olivares están repletos de rojas amapolas y moradas viboreras. Es una época de mucho trabajo, siempre pendientes del tiempo, buscando nuevos lugares, realizando los cursos residenciales, y elaborando nuestras esencias.

En Julio maduran las semillas de las amapolas, pimpinelas, etc. y la tierra comienza a agostarse. El paisaje se tiñe de tonos pardos, dorados y bronces. El ritmo del día se ralentiza a causa del intenso calor pero todavía nos quedan por elaborar las buganvillas, los dondiegos de día y las lantanas. Es esta una época para la reflexión, la relajación y los días apacibles y tranquilos junto al mar.

Al acercarse el otoño, hemos de prepararnos para una segunda primavera. Con las lluvias las plantas se revitalizan y la tierra recupera su verdor. Es el momento de dirigirnos (bien preparados para los cambios súbitos del tiempo) a las sierras en busca de flores alpinas que comienzan ahora a florecer.

Y ya prácticamente al terminar el año, el valle se inunda con el aroma de los fuegos de madera de olivo y los días se acortan. Muy pronto los almendros comenzarán a florecer un año más…